22 de abril de 2011

¡Ya estamos en la recta final!, hacemos noche en Camarles

“Empieza la cuenta atrás. Hoy nos despiertan los latidos de nuestros cinco corazones. Bum, bum, bum, bum, bum. Se quieren salir del pecho. Como si estuvieran entonando una canción… ¡Suenan al unísono! ¿Cuándo empezó esta locura? El viernes. Han pasado seis días. Uno más de lo previsto… Estas cosas pasan… ¡Tranquilos! Lo vamos a conseguir. Ya estamos en la recta final. La euforia se apodera de nosotros. De un salto salimos de la cama. ¡Que dolor! Poco a poco vamos estirándonos. Un bostezo aquí, otro allá. ¿Preparados? Continuemos nuestro camino, ¡Ya casi lo hemos logrado!

Tenemos que hacer un esfuerzo sobrehumano para levantarnos. Nos sentimos sensibles y frágiles. A veces parece que en algún momento nos vayamos a romper en mil pedazos. Pero es que puede pasar. Nos veis grandes y fuertes, como gigantes, pero tras un desgaste como el que estamos sufriendo, los sentimientos afloran sin llamarlos. No los podemos contener. No dormimos ni tres horas diarias desde el primer día. No hay tiempo para descansos. Es el resultado del esfuerzo físico y psicológico al que nos vemos sometidos cada minuto. Es hora de sacar lo que queda de nosotros y aprovecharlo para acabar este tramo de la travesía.

Hoy, 21 de Abril de 2011 a las 6:30, los infatigables luchadores, Juan Carlos, Paco y Manolo continúan su camino hacia Amposta. Aún les quedan algunos pueblos a los que llevar su mensaje solidario. Nuestro compañero, Manolo, ayer hizo una prueba de fuego, corrió alrededor de 40 Km., y la pasó, además con nota. Hoy está totalmente integrado en el grupo otra vez. Con mucho dolor pero con mucho espíritu y mucho tesón. Esta mañana a primera hora no ha sido el despertador ni el café lo que nos ha puesto en marcha. Aún estaba oscuro cuando ha llegado nuestro gran amigo Roque, es corredor como nosotros, pero también es médico. Ha venido sobre todo para correr junto a nosotros en el tramo final. El más difícil. No por la dureza sino por el cansancio que acumulamos. Pero no estará de más que nos eche un vistazo. Todos tenemos algo que contarle. Solo con el hecho de tenerlo a nuestro lado ya nos sentimos más aliviados.

Los muchachos de atenta mirada, Blas y Toni, hacen el café y preparan algo para que no nos marchemos con los estómagos vacíos. Unas palabras de ánimo. Ellos en estos días, se han convertido en psicólogos. Nos han observado meticulosamente. Ya saben lo que necesitamos cada uno. Nos han ayudado cuando nos han visto alicaídos. Nos han dejado sus hombros cuando estábamos abatidos. Se han reído con nosotros de las cosas cotidianas. Juntos hemos sobrevivido en la nave nodriza. En unos pocos metros cuadrados. Hay que tener mucha cordura y aplomo para hacer que las cosas funcionen bien. Todos hemos puesto mucho de nuestra parte, la amistad y el acercamiento nos han ayudado muchísimo.

Sin pensarlo dos veces, empezamos a caminar. Hemos salido de Vila Seca. Animados por la charla. Roque es un buen conversador. Nos explica de todo, historias, chistes y alguna que otra de sus batallitas en la montaña. Nos tiene entretenidos y no pensamos en el dolor. Sin darnos cuenta hemos pasado por Salou y hemos llegado a Cambrils. En este punto nos volvemos a encontrar con el resto de la cuadrilla, Blas y Toni. Nos tienen preparado un suculento desayuno. No queremos parar mucho tiempo. Ahora cada minuto cuenta. Todo lo que recortemos lo tendremos de descanso.

Con paso cansino pero firme y sin parar, seguimos el sendero que esta vez nos acercará hasta Hospitalet de l’Infant. Nuestros inestimables amigos hoy están haciendo lo imposible por estar en más puntos de los que habíamos señalado en el plan de ruta. Lo necesitamos. Eso nos da fuerzas y tranquilidad. Durante toda la travesía estamos acompañados por camaradas, pero cuando los vemos a ellos, vemos a nuestros ángeles de la guarda, que es en lo que se han convertido durante estos días.

Paramos a comer antes de llegar a Calafat. Nuestros fieles asistentes se han despistado buscando un punto intermedio para vernos. Se ha retrasado un poco la hora de la comida. Los macarrones se tenían que acabar de hacer y nos hemos comido la ensalada en un “plis-plas”. Ellos se sienten mal. Saben que esto nos restará tiempo para descansar. Le quitamos importancia. Cogemos alguna cosa para el camino y seguimos nuestra ruta. Hemos dejado atrás unos paisajes preciosos. El mar se ha convertido en nuestro telón de fondo. Hoy parece estar enfadado. Hace mucho viento y hay veces que las olas nos salpican cuando rompen contra las rocas.

Alcanzamos la población de l’Ametlla de Mar. Es tarde y ha empezado a llover. Sigue haciendo mucho viento, estamos mojados y el frío se acusa más. Deberíamos parar. Debemos cambiarnos de ropa y mirar de entrar en calor. Darnos una pequeña tregua en este camino que ahora con el agua se está volviendo insufrible. Los ánimos decaen un poco. Hoy tendríamos que volver a hacer terapia. El cansancio y la fatiga se apoderan de nosotros y no nos dejan pensar con claridad. ¿Nos habremos equivocado? ¿Estaremos preparados para llevar a cabo estos retos? ¡Claro que sí! Nadie lo pone en duda. ¿Porque qué vamos a hacerlo nosotros? Los momentos menos buenos no pueden hacer que nuestro sueño se pierda entre las gotas de lluvia o en el mar. Hemos llegado hasta aquí y vamos a pelear por verlo hecho realidad. ¡Cueste lo que cueste! Estamos llegando a la nave nodriza. Allí nos espera ropa seca. Nos cambiamos y sin mediar palabra continuamos nuestro camino hacia l’Ampolla y otra vez no mojamos.

Se nos ha hecho muy tarde. Son más de las doce. Llueve todavía un poco. Estamos hartos de tanto viento y tanta lluvia. Ya está bien por hoy. Llegamos a Camarles y aún tenemos que cenar. Debido al tiempo, pensamos que hoy nos vendría bien una taza de caldo. Llegamos a nuestro cuartel general y nos tienen preparadas unas tazas de caldo y unas hamburguesas de lo más apetecibles. ¡Que bien nos sienta! Es como si nos hubiesen leído el pensamiento. Ha sido lo mejor de la noche. Solo queremos que este día acabe. Meternos en la cama. Cerrar los ojos y esperar que el nuevo día reponga los ánimos que hoy han quedado tan mermados.

Nos han acompañado haciéndonos el recorrido más ameno, Roque, Rustic, Alfred Miralles, Paco Estorac, Juan Perales, Nestor y Montse de la UME con sus peques y David. Muchas gracias a todos por vuestra ayuda. En este momento no tiene precio.

Hoy hemos recorrido 73,73 kilómetros en 17 horas y 50 minutos, con un desnivel positivo de 1491 metros y desnivel negativo de 1453 metros. El punto más alto del recorrido ha sido 176 metros y el más bajo 0 metros. El día ha estado muy nublado. Nos ha llovido a mares, primero llegando a l’Ametlla de Mar y después llegando a l’Ampolla.

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